Segunda parada: Salamanca
Hasta allí llegó nuestra ilusión, que momentaneamente se esfumó en las puertas del hostal, pero que bien lo pasamos! Si amigos, aquél hostal era de risa...habitaciones con cama y bañera (¿dónde sería mas higiénico dormir? ¿acompañados de cucarachas o en el colchón-piedra con olor a humedad?), con vecinos que se lo pasaban en grande (o eso parecía) y con recepcionistas más agradables que el olor a jazmín.
Las calles de Salamanca inundadas de salvajes solteros a punto de contraer matrimonio, con amigos solteros que proponían llevarte a lo oscuro, ay!y se creían románticos!...
La cena a base de cañas y tapas nos hizo ver que seríamos triunfadores si montásemos un bar de ese estilo,qué bonito es soñar!
Entre copas, hubo momentos de confusión...cuánto lobo!cuánto vampiro!que se lo digan a mi amiga la de la habitación 207...menos mal que a las 6 de la mañana estaba abierto el 24 horas para saciar el hambre de algunos...
Nuestras salidas nunca caen en el olvido!
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