Permíteme que te cuente los secretos de las estrellas. De cada una de ellas, sé lo que tengo que saber. A cada paso retumban sus dulces voces en mi cabeza, dando luz a mi oscuridad.
Permíteme que te cuente los secretos de la brisa. Simplemente baila. Su movimiento es mi movimiento, y ese precisamente puede ser mi camino.
Permíteme que te cuente los secretos del mar. Arrastra. Me pide que me deje llevar. No hay rumbo ¿o si? El destino…
Permíteme que te cuente los secretos de la Luna. Algo esconde, ya que sólo la veo por la noche. Dice que por el día se arregla para más tarde dejarse ver. Creo que eso me suena.
¿Y tus secretos? ¿Y mis secretos?
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